PENSAMIENTO

2 Reglas De La Vida

¡Hola amigos de Mundo Rosa! Aprovechando que se nos acaban las vacaciones y que venimos con la mente fresca, ¡hoy les traemos una bonita reflexión que los pondrá a pensar un poco! ¿Nunca han meditado lo difícil que es entender la vida? ¡Es algo tan inexplicable como increíble! Dice José Ortega y Gasset que somos los únicos protagonistas en una serie infinita de instantes, unos muy felices, otros no tanto y, a veces, hasta muy dolorosos. Es por eso que creemos que hay dos reglas que todos deberían de tener en el viaje de la vida: Siempre buscar la felicidad, y nunca dejar de hacer algo que nos haga felices solo porque en el futuro podamos llegar a sentir dolor.

 

Como decíamos al principio, la vida es una serie de instantes. El tiempo nunca se detiene. Lo que sentimos y lo que nos hace felices tiene lugar en el aquí y en el ahora. ¡Una risa compartida o un abrazo solidario en tiempo de necesidad son momentos efímeros que trascienden y se vuelven eternos! Y con esto no queremos decir que vivamos el famoso YOLO o el Carpe Diem, sino que sepamos reconocer esos instantes que pasan de ser momentáneo a marcarnos para siempre por el significado que tiene para nuestra alma. Esas pequeñas cosas que son tan increíbles que el simple hecho de querer describirlas las arruinaría (los griegos lo llamaban lo “atópico”). Cosas como la belleza de descubrir lugares que nos hipnotizan o de personas que nos deslumbran el alma. Eso creemos que es la felicidad. Saber que lo que hacemos hoy se convertirá en un recuerdo al que cada vez que volvamos nos saque una sonrisa de las que valen la pena. Y es justo ahí, en ese punto, donde se vuelve muy importante la segunda regla: nunca dejar de hacer algo que te haga feliz por un futuro dolor.

 

Si nos ponemos a pensar, los sentimientos son circulares, o sea, solo entendemos lo que es la felicidad porque nos hemos sentido tristes o, por ejemplo, nunca sabríamos lo delicioso que es una fogata calientita si no sintiéramos el frío en las noches de invierno, de la misma manera que no podríamos saber la suerte de la alegría compartida si nunca hubiéramos experimentado la triste soledad (¡por eso pienso que los sentimientos negativos siempre son buenos!). Ahí está el punto. Es una consecuencia que al término del instante feliz le siguen un cúmulo de fotogramas de añoranza de lo vivido, mejor conocido como nostalgia.

 

¿Y quién siente nostalgia?  Nostalgia siente aquel que no dejó nada pendiente por hacer, que buscó la felicidad y al encontrarla la supo disfrutar y vivir, y que una vez pasado el momento añora revivir aquellas vivencias. Sé que es imposible ser feliz siempre y en todo momento, ya que esto ni sería humano ni verdadero. Lo que sí se puede hacer es, como decía antes, saber encontrar esos pequeños instantes que aún en las horas más bajas aparecen en las formas, personas y cosas más inverosímiles e insospechadas: Un amigo en tiempo de necesidad, una luz al final de un túnel, un libro inspirador en tiempos de desdicha, un viaje inesperado o un amanecer después de una noche triste.

 

Y por eso dice el maestro Joaquín Sabina que “no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió”. El haber tenido la felicidad en la mano y no haberla aprovechado por el miedo al dolor futuro. ¡Qué aburrida existencia sería vivir evitando la felicidad por miedo al dolor!

 

En fin, hasta la próxima.

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