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NO DEJES EL GYM

No tires la toalla, te damos las mejores razones para que te mantengas activa y motivada

Foto: Shutterstock

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No hay pretexto que valga más que tu salud y lo sabes; así que, deja a un lado la desidia, y ¡ponte tus tenis!

Objetivos generales

Lo primero que se debe tener muy en claro es que, para obtener resultados positivos, se debe ser constante. Sea cual sea la disciplina a la que te hayas inscrito, todas requieren de un tiempo, disposición y habilidades especiales. Si no consideras el grado de compromiso que se necesita es probable que termines desertando.

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Objetivos particulares

Ni Roma se hizo en un día, ni el cuerpo de Jennifer Lawrence se consiguió en una semana. No pretendas que por hacer Insanity una quincena se eliminarán los gorditos acumulados durante meses. Piensa en objetivos particulares. No todos tienen que ver con tu peso o con tus medidas, considera que mejorar tu nivel de resistencia también es un logro.

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Premisa

Invertir, como mínimo, media hora al día para mejorar tu salud física y emocional es un esfuerzo que bien vale la pena. Considera el tiempo que le dedicas a tus redes sociales (Facebook, Twitter, Pinterest, Tumblr o Instagram), seguramente pasas horas en ellas. ¿No crees que tu cuerpo también merece tu atención?

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Hipótesis

No supongas que, porque tu mejor amiga bajó de peso corriendo, a ti te funcionará igual. Para obtener resultados positivos debes ser constante; para ser constante, debes estar comprometido; para estar comprometido, ¡debes amar lo que haces! Elige una actividad que te guste, para que te sientas motivada siempre.

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Medición de resultados

Aunque, a nivel anímico, los resultados de ejercitarte se aprecian casi de manera inmediata. Tristemente en tu cuerpo no se observan con tanta rapidez. De hecho, los cambios se perciben después de los tres primeros meses de actividad constante. No te desmotives, lleva una bitácora con tus avances en materia de resistencia, talla o peso para no olvidar tus avances.

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Desarrollo

Adquirir el hábito de ejercitarte es un proceso largo. Para hacerlo más llevadero, plantéate recompensas. Claro, éstas no deben ser ni golosinas ni postres ni nada que tenga que ver con comida. Si consideras que los alimentos son un premio, reforzarás una idea que, a la larga, no te ayudará a bajar de peso. Mejor piensa en regalarte esa fabulosa blusa que acabas de ver en el aparador de tu tienda preferida o probar un nuevo facial.

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Objetivos secundarios

Bajar de peso no es la única razón para ejercitarte.  Existen múltiples beneficios, como mejorar tu nivel de oxigenación, lograr un mejor flujo de sangre al cerebro, eliminar toxinas de tu cuerpo, entre otros.

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Haz equipo

No estás sola; tu pareja, tus amigas y hasta tus familiares pueden acompañarte. Hazlos tus aliados. Pacta con ellos un compromiso, así, quien falte a un entrenamiento deberá pagar una multa. Esto te motivará a ser constante.

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Prueba y ¡error!

Quizá no sea el motivador ideal, pero puede ser muy efectivo. Hablamos del miedo, sí, del miedo a la obesidad, al colesterol o, en una visión extremista, a los problemas relacionados con el sobrepeso. La idea es que seas consciente de la importancia de hacer ejercicio de manera constante; así como de las consecuencias negativas de una vida ociosa.

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Al final…

Hay que ser flexible, en ocasiones, tu cuerpo no está en las condiciones de ejercitarse o tus horarios laborales no te dejan tiempo (ni fuerzas) para hacerlo. Si acabas de sufrir una lesión o tienes presiones laborales, tómalo con calma. Anota en un calendario la fecha en la que podrás volverte a activar.

Por Beatriz Velasco

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