PENSAMIENTO

México Sin Mara #NiUnaMás

La primera vez que escuché y pregunté sobre las muertas de Ciudad Juárez era una niña, mis papás me explicaron a grandes rasgos la situación y aun así parecía una historia de terror. Mujeres que salían de sus casas a trabajar y no regresaban, desaparecían por un tiempo: después encontraban sus restos en el desierto. Recuerdo que me sentí aliviada por vivir lejos de ahí.

En el 2017, siguen desapareciendo mujeres en Ciudad Juárez con el mismo modus operandi de hace más de veinte años. Esta problemática es común en todo el país, como el caso de Mara Castilla de 19 años, estudiante de Ciencias Políticas que después de estar con sus amigos, pidió a su hermana el servicio de Cabify para regresar a su casa. En el camino, el chofer la secuestró, violó y mató, iba sola y lo que le pasó sólo deja en evidencia una vez más la impunidad de estos delitos.

A ella también le indignaba la inseguridad en la que vivimos, incluso publicó en twitter el 05 de mayo lo siguiente:

Fuente: @MaraMiranda25

La publicación de Mara fue a raíz del asesinato Lesvy Berlín, estudiante de 22 años, a quién encontraron en las instalaciones de CU estrangulada. La Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, declaró en redes sociales, que Lesvy Berlín “estuvo alcoholizándose y drogándose”, esta declaración intentaba desviar la atención del asesinato de una mujer en una universidad. La respuesta a esas declaraciones llevaron el hashtag: “SiMeMatan” donde las personas dejaron en evidencia el intento de la Universidad Nacional Autónoma de México de evadir la falta de seguridad en el campus y el apoyo de las autoridades a la misma. Algo similar sucedió con Daphne Fernández, víctima de violación por parte de un grupo de jóvenes, hijos de políticos del Estado de Veracruz. La campaña de desprestigio que desataron las familias de los atacantes contra ella provocó la atención mediática en el caso, dos de los cuatro acusados se dieron a la fuga, uno está detenido y otro consiguió un amparo en marzo de este año ya que el magistrado Anuar González Hemadi, consideró que aunque Diego Cruz tocó a Daphne éste “no tenía una intención lasciva”.

¿Por qué están involucrados una universidad, empresas internacionales de redes de transporte, narcotráfico, el gobierno (local, estatal y federal) junto con la sociedad de un país en feminicidios y violaciones? No es válida la típica respuesta: Sólo en México, por alguna razón se han reactivado las campañas contra la violencia de género tanto en lo público como en lo privado, tengo que confesar que considero que la frase empoderamiento de la mujer es trillada, contradictoria e hipócrita ya que la puede usar desde un político para iluminar de color rosa los monumentos de una ciudad  hasta la publicidad de un jabón “hecho para cuidar la piel sensible de una mujer fuerte y capaz”. Es un término utilizado por todos para demostrar una realidad que no existe.

Empoderar a una mujer es hacerla sentir segura de las capacidades que desarrolla y desempeña dentro de la sociedad a la que pertenece ya sea madre, estudiante, empresaria, ama de casa… lo que sea. Su género no importa, debe ser tratada como igual y punto, por ejemplo, las mujeres deberíamos poder salir de nuestra casa a trabajar sin sentir miedo de quedarnos en la oficina hasta tarde porque: “Sales de noche, te estacionaste lejos, vas sola y te pueden asaltar porque no hay movimiento en las calles, además las luminarias no sirven, todo está oscuro. También se quedó fulano de tal que siempre que te ve parece que quiere ver a través de la ropa y se despide de beso y abrazo apretado”. Ese tipo de diálogos tristemente son normales para las mujeres, aprendimos a vivir con el miedo y el acoso pero no es correcto, parte del “empoderamiento” es reeducar a la sociedad, es decir, lograr que las mujeres comprendamos que no debemos permitir ese tipo de situaciones.

Me sorprende que haya hombres que cuestionen el hecho de que las mujeres exijamos que se respeten nuestros derechos “sólo por ser mujeres”, en realidad no deberíamos porque deberían estar vigentes siempre, con ese tipo actitudes podemos notar como el tema de los derechos de la mujer es totalmente desconocido, no pedimos concesiones, ni beneficios extras, pedimos lo que debe ser, tener las mismas libertades que cualquier ciudadano.

El caso de Mara cimbró a la sociedad porque muchas mujeres nos identificamos con la situación que la hizo vulnerable. Yo he hecho lo mismo que ella: pido un Uber o Cabify para regresar a mi casa en la madrugada, pude ser yo, le pudo pasar a mi mejor amiga, a mi hermana, a mi mamá, a mi prima, tía o compañera de trabajo (toco madera). ¿Qué podría tener de peligroso regresar a tu casa? a ella le costó la vida, a Cabify la credibilidad de los usuarios, al gobierno una víctima más de la ineficacia de las medidas preventivas y a México otro asesino, un hombre más educado bajo una sociedad que minimiza a las mujeres.

Aprendamos del caso de Mara, tomemos en serio nuevas medidas de seguridad y denunciemos cualquier anomalía, es hora de que hombres y mujeres seamos un equipo y cuidemos unos de otros en este sexenio tan inútil como los demás en materia de seguridad, comparto el link donde pueden consultar el proyecto: “Medidas básicas y de seguridad” de la artista Lorena Wolffer, por favor lean, consideren ponerlas en práctica y cuídense.

 

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Fuente: El Grito más Fuerte

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