A diferencia de las tres veces anteriores, hoy escribo desde mi sentimiento de impotencia.

Parece que estos últimos años, vivir en nuestra amada CDMX ya es un deporte de alto riesgo, no sólo por el ritmo y el caos que caracteriza nuestra cotidianeidad, sino también porque la inseguridad se va acercando cada vez más a nuestras vidas y las de nuestros círculos más cercanos, sino es que ya hemos visto alguna vez vulnerada nuestra propia seguridad y roto nuestro equilibrio, frente a la delincuencia.

 

 

Cuando escuchaba la historia de alguien que había sufrido una experiencia como ésta, lo primero que pensaba era en qué podía decirle para hacerle sentir mejor, cayendo en los clichés: “Lo siento mucho, Todo pasa por algo, En esta vida todo es una experiencia, pero al menos estás bien, El dinero va y viene, Qué bueno que no pasó a mayores, Así es la vida, Estás pagando karma, Échale ganas…” Frases que salen de la boca con las mejores intenciones del corazón ayudar a seguir adelante, pero que no son necesariamente lo que se necesita escuchar.

Muchas veces repasé mi plan de acción en caso de estar frente a una situación así, sin embargo al vivir ese momento, nada de lo que había preparado lo pude aplicar. Los sentimientos de impotencia, miedo, tristeza, enojo y frustración hacen que todo lo que creías, se vea diferente y una vez que se enfría la situación, comienzas a vivir tu duelo.

 

Tu experiencia es única y no se compara con la de nadie más

Por mínima que sea la situación vivida, las víctimas experimentamos una reacción emocional y conductual, que va desde un trauma severo a corto plazo, y que al paso de los meses comienza a disminuir y desaparecer, hasta secuelas por más tiempo.

No importa la edad, una vez superados hechos como asaltos, secuestros, extorsiones, accidentes, desastres naturales, agresiones sexuales o físicas, muertes violentas, etc., puede aparecer el Trastorno por Estrés Postraumático, que se caracteriza por experimentar sensación de horror e indefensión. En este pueden presentarse recuerdos recurrentes del hecho, pesadillas, la necesidad de evadir conversaciones, personas o lugares, irritabilidad y angustia.

 

 

¿Qué pasa cuando tenemos un evento traumático?

En el momento de estar bajo tensión, nuestro cuerpo segrega una gran cantidad de hormonas de estrés que funcionan como neurotransmisoras en nuestro cerebro. Una de estas hormonas es el Cortisol que se eleva cuando estamos frente a una amenaza, despertando nuestra agresividad y poniéndonos en estado de alerta para defendernos de un ataque o hacer frente a los peligros. Una vez segregado puede permanecer en nuestro cuerpo por horas, y cada incidente posterior sigue estimulando la liberación de aún más hormonas del estrés. Cuando los niveles son altos, las personas pueden sentirse distraídas o enfocarse en pensamientos irrelevantes, tener dificultad para procesar información, sentirse con falta de sentido del humor, estar irritables o irascibles, sentirse cansadas permanentemente, presentar alteraciones del sueño, estar inapetentes o con hambre desmesurada. Si el estrés se mantiene, los niveles de cortisol pueden llegar a niveles tóxicos que pueden dar como resultado la muerte de neuronas.

 

 

Plantas que equilibran, restauran y protegen tu cuerpo

Las propiedades de las plantas nos brindan grandes beneficios a nuestro estilo de vida. Sabemos que después de malos momentos, necesitamos encontrar la forma de regresar a nuestro centro para poder retomar nuestras vidas.

Estas son algunas de las que pueden acompañar tu camino para que te recuperes pronto.

  • Borraja (Borago officinalis) y Albahaca morada (Ocimum tenuiflorum). Estimulan el sistema inmunológico y ayudan a equilibrar el exceso de hormonas del estrés.
  • Cardamomo (Elettaria cardamomum) y Cúrcuma (Curcuma longa). Atenúan el estrés e incrementan los niveles de serotonina.
  • Ginseng (Panax ginseng). Ayuda a mejorar el rendimiento mental y su capacidad para soportar el estrés.
  • Hipérico (Hypericum perforatum L.). Ideal para tratar el agotamiento mental, el estrés y la depresión.
  • Tila (Tilia europaea), Melisa (Melisa officinalis), Lavanda (Lavandula Officinalis), Tomillo (Thymus vulgaris), Valeriana (Valeriana officinalis), Verbena (Verbena officinalis), Salvia (Salvia officinalis) y Mejorana (Origanum majorana). Ayudan a conciliar el sueño, relajar los nervios y disminuir el estrés. equilibrar alteraciones del sistema nervioso.
  • Avena (Avena sativa) y Boldo (Peumus boldus). Ofrecen efectos sedantes y calmantes del sistema nervioso.
  • Romero (Rosmarinus officinalis). Ayuda a relajar la mente y despertar la memoria.

 

Como abuela no me cansaré de recomendar que antes de utilizarlas consultes con tu especialista para que te asesore sobre cómo puedes adoptar la herbolaria para tu bienestar natural con el mínimo de riesgos, ya que algunas plantas pueden contraindicarse con algunos padecimientos crónicos.

 

 

Date chance… ¿Cómo puedes comenzar a recuperarte de un evento traumático?

  1. Háblalo y solicita ayuda. Lo principal es entender que hay cosas que están más allá de lo que nos gustaría o de lo que podemos controlar, por lo que es importante hablar sobre tu experiencia, ya que eso nos ayuda a procesar lo sucedido. Puedes acercarte con un terapeuta que pueda ayudarte a confirmar la existencia del Trastorno de Estrés Postraumático o a darte herramientas para poder trabajar tu proceso de una mejor manera.
  2. Apoyo y acompañamiento. Es importante que entiendas que después de una experiencia de este tipo te encuentras vulnerable y fuera de tu equilibrio, por lo que necesitas tener cerca a alguien de tu confianza que pueda hacerte compañía para sobrellevar el proceso y no vivirlo en aislamiento absoluto.
  3. Relajación. Atrévete a reconectar con tu cuerpo y a experimentar el yoga, pilates, las técnicas de relajación, respiración y meditación. Pueden ayudarte a encontrar el espacio de silencio que puede ayudarte a relajar tu mente y calmar la ansiedad. Apapacha tu cuerpo con masajes terapéuticos, reflexología, musicología o un temazcal.
  4. Evita el estrés. Durante estos períodos trata de mantener la mayor tranquilidad posible. Retoma cualquier actividad con moderación y date un descanso cuando sientas que estás comenzando a estresarte.
  5. Hábitos saludables y aire libre. Lo duro es darte del ánimo de empezar, una vez en ritmo, nada te podrá detener. Descansa, muévete, sal a la calle, camina, pasea, corre, busca actividades que despierten tu creatividad y te generen momentos de alegría.
  6. Piensa positivo. Sentirte como te sientes es natural y es temporal, no pierdas la paciencia. Necesitas estar fuerte y con ánimo para que una vez que atravieses la situación, retomes tu vida de la mejor manera.
  7. Reencuentra tu espiritualidad. No importa en qué o en quién creas, lo importante es creer en ti y en la certeza de que saldrás fortalecida de esta experiencia, así que date chance para reencontrarte con tu niña interna y dale amor.

 

 

Si tú no eres quien está pasando por estos momentos, pero conoces a alguien que haya sufrido un evento traumático, te comparto algunos consejos.

  • Las personas con una experiencia traumática necesitan hablar, pero no les resulta fácil encontrar la claridad mental para expresar sus pensamientos y sentimientos. Suelta tu celular y brinda tu atención completa. Escucha sin interrumpir. Una vez que ha terminado, repite sus palabras para ayudarle a darse cuenta de lo que ha dicho.
  • Hablar claro y conciso. Alguien que está pasando por un momento así, se encuentra irritable, por lo que hacer muchas preguntas o usar frases complicadas puede generar confusión y por lo tanto cerrar la comunicación.
  • No culpabilizar. Cuida mucho los cuestionamientos acerca de lo que esta persona pudo haber hecho para provocar, prevenir o resolver la situación. Los aprendizajes llegarán después, cuando las aguas se hayan calmado.
  • Poner sentimientos en palabras. Algunas preguntas que pueden ayudar a la persona que sufrió el evento pueden ser: ¿Qué te hace sentir? ¿Cómo puedo ayudarte? Puede ser que necesite saber lo que piensas de su experiencia y de cómo te hace sentir verle así, puede ser que sólo necesite hablar y tú callar. Es importante mostrar empatía, pero no ser condescendiente y permitir el auto flagelo.
  • Y lo más importante… NO DES CONSEJOS a menos que te los pidan. La persona no necesita saber lo que tú hubieras hecho en su lugar.

 

 

Si bien es cierto que existen historias terribles que escuchamos todos los días ya sea en las noticias, en redes sociales o de boca en boca, es importante recordar que existen miles de historias de solidaridad, de apoyo, de fraternidad y amor… Hablemos de esas también, hablemos mucho de esas, porque después de la impotencia, necesitamos recuperar la confianza en la humanidad.

Bien decía mi abuela: No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista. Así que a seguir adelante.

 

¡Regalo Sorpresa!

Esta semana queremos regalar una Friega Abuela Esperanza a quienes estén pasando por un suceso como el de esta entrada. Compártenos una frase de tu autoría que hable de qué cosas te ayudaron a salir adelante. Envía un Inbox a https://www.facebook.com/LasFriegas tienes hasta el 13 de agosto 2017 para hacerlo.

La frase será seleccionada por Mundo Rosa y Las Friegas y será publicada en la semana del 14 al 20 de agosto del 2017 en el siguiente post en Mundo Rosa.

Válido únicamente para CDMX y área metropolitana, una vez anunciada la ganadora el regalo será enviado por paquetería previo contacto por inbox a través de Las Friegas.