Ha sido objeto de adoración, le han dedicado monumentos y festividades, y en el verano la mayoría de nuestras actividades de esparcimiento literalmente giran en torno al sol.

Fiestas de alberca, días de jardín, fines de semana para pueblear, escapadas a la playa, ríos, lagos y muchas actividades al aire libre… Nos libramos de capas y capas de ropa y viajamos más ligeras.

El sol además de acompañar nuestros días y ser generador de vida, aporta una infinidad de beneficios a nuestra salud y belleza, ya que nuestros cuerpos fueron diseñados para aprovecharlo.

 

Donde entra el sol, no entra el doctor…

 

Estimula nuestro estado de ánimo fortaleciendo nuestras defensas para estar bien y de buenas, mantiene nuestro metabolismo a punto, regula la producción de melatonina que nos ayuda a conciliar el sueño y descansar, ayuda a la asimilación de vitaminas que generan colágeno, actúan como antioxidantes y fijan el calcio a nuestros huesos previniendo la osteoporosis al pasar de los años. Previene la reproducción de células cancerígenas y tantas cosas más… Pero como todo en esta vida, el exceso es malo y en nuestras manos está el aprender a tener un comportamiento inteligente para sacarle el máximo provecho, con el mínimo de riesgos a nuestra salud y esto lo podemos lograr a través de la herbolaria.

Y cuando hablamos de herbolaria, solemos olvidarnos de las plantas que producen frutas y verduras que poseen un alto contenido en vitamina C y E, que combaten  los  radicales  libres  y actúan contra  el  envejecimiento de la piel; o las que producen granos y semillas de los que obtenemos aceites y grasas vegetales que funcionan como filtros naturales, además de que nutren nuestra piel para mantenerla en óptimas condiciones y permitirnos así disfrutar al máximo.

Lo importante es saber qué hacer antes, durante y después de estar frente al sol y no poner en tu piel lo que no pondrías en tu plato.

 

Me lo dijo abuela…

Para que no te ardas y se acabe tu diversión antes que el viaje, estas son mis recomendaciones:

  1. Mantente hidratada. Bebe agua natural y té verde o negro frío.
  2. Consume frutas y verduras con alto contenido en vitamina C y E, ya sea en trozos, jugos o licuado. Lo ideal son cítricos, piña, mango, papaya, durazno, melón, pimiento, zanahoria, perejil, albahaca, salvia, romero, espinacas y acelgas, que además de ser nutritivas y refrescantes, te darán una sensación de saciedad y por si fuera poco te llenarán de antioxidantes para proteger tu piel.
  3. Usa lentes oscuros y sombrero que proteja tus orejas, cara y la parte posterior del cuello.
  4. Usa prendas holgadas y frescas de tejido cerrado.
  5. Mantente bajo la sombra para evitar la luz directa del sol de entre las 11 de la mañana y hasta las 4 de la tarde
  6. Procura exponerte al sol de manera gradual cada día para que tu piel se vaya curtiendo.
  7. Usar protector solar. De preferencia elige los que cuentan con filtros biológicos obtenidos de plantas.

Para proteger y reparar:

Plantas:

  • La sábila ayuda a la regeneración de la piel y la mantiene en buen estado.
  • El aguacate en mascarilla ayuda a refrescar y calmar el ardor de la piel después de un día de sol.
  • La caléndula ayuda a regenerar los tejidos dañados por el sol.
  • El Hamamelis y la lavanda ayudan a aliviar el ardor después de la exposición al sol.

 

Mantecas:

  • La manteca de karité hidrata tu piel y la protege de las radiaciones UVB y UVA (aunque eso no quiere decir que reemplace el filtro solar).
  • La manteca de cacao protege tu piel de los daños causados por el sol y el viento.

 

Aceites:

  • El aceite de coco previene la aparición de manchas y penetra tu piel profundamente para restaurarla después de la exposición al sol.
  • El aceite de ajonjolí y sus antioxidantes ayudan a neutralizar los radicales libres, además de que aporta beneficios antienvejecimiento.
  • El aceite de semilla de zanahoria ayuda a reparar la epidermis por la sal de mar, el cloro en el agua, el viento y el calor.

 

Recuerda que es nuestra responsabilidad cuidar el medio ambiente, por lo que es importante revisar la etiqueta de los productos para verificar que tanto en su proceso de fabricación, como al momento de usarse dejen la menor huella posible en el planeta y si los usarás en zonas naturales cumplan con las normas ecológicas mínimas para no contaminar.

 

Ahora que ya lo sabes, vive plena y disfruta del sol, que vida solo hay una. Y como bien decía mi abuela… Donde entra el sol, no entra el doctor.

 

Si tienes dudas o quisieras saber más sobre la herbolaria y sus aplicaciones, pregúntale a La Abuela en www.lasfriegas.com o búscalos en Facebook.

 

Fuente: http://www.lasfriegas.com

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