Entre las vacaciones de semana santa y el puente del primero de Mayo, la distracción que provoca tanto descanso hace que, aquí en Mundo Rosa, emprendamos viajes intergalácticos que nos ponen a pensar en cosas bastante extrañas, y en una de esas idas y venidas de ideas ¡nos dimos cuenta de una virtud súper rara de la que nadie habla! La Ignorancia.

Desvariando, pues, nos encontrábamos, cuando nos quedamos pensando sobre eso que mencionábamos al principio, la Ignorancia. Y bueno, no vayan a pensar que vamos a aventarnos el típico -“¡solo los ignorantes son felices! Ellos de nada se preocupan”- porque no, queridos lectores, ¡la ignorancia no es fuente de felicidad! Lo que pasa es que hoy vivimos en un mundo hiperinformado, donde no hay día que no nos veamos bombardeados con información de todo tipo, y ya sea por el sinfín de anuncios de tele y radio o por las redes sociales, no hay momento del día donde no estemos saturados con noticias, likes, chismes y una infinidad de información totalmente inútil. Esto es, sin duda, fuente de angustias y ansiedades pero no por eso significa que si fuéramos ignorantes seríamos felices. ¿Pero saben que SÍ hace la Ignorancia? Inspira. Porque ser conscientes de que somos ignorantes nos lleva a querer llenar ese vació con saber.

El hecho de reconocernos como ignorantes en todos los aspectos de la vida despierta en nuestro ser la infinita curiosidad del descubrimiento y la aventura. Nos inspira a ir más allá. Los misterios del universo, y no solo del universo en su sentido físico, sino también del universo que representa una persona totalmente ajena a nosotros, solo puede descubrirse si estamos conscientes que desconocemos todo de ella… ¡por lo que hay que descubrir todas las maravillas que esconde en su interior! ¿Qué inspiración habrían tenido personajes como Fernando Magallanes (el primer hombre en dar la vuelta al mundo) o Cristóbal Colón para sus magníficas hazañas si no hubieran reconocido que ignoraban todo lo que escondían los interminables océanos? Y ahora imaginemos las maravillas, enseñanzas y experiencias que esconden las personas a nuestro alrededor ¿qué curiosidad tendríamos para conocerlas si creyéramos que sabemos todo de él ellas por visitar su perfil en redes sociales? ¿Cuántos errores no cometeríamos si asumimos que ya conocemos todo lo que hay por conocer? Estar conscientes de lo que ignoramos es fuente de inspiración para explorar, saber, y aventurarnos a lo desconocido. La soberbia intelectual nos estanca y nos ciega, nos cierra las puertas y nos aparta de la grandeza que supone el descubrimiento del todo.

Y bueno, aprovechando el debraye en el que nos encontramos, queremos criticar a las redes sociales en este sentido: el exceso de transparencia que aparenta un perfil virtual (que no es un conocimiento profundo sino meramente superficial) nos lleva a pensar que conocemos a alguien por las fotos y posts que publica. ¡Vaya error estaríamos cometiendo! Esto sin duda mata, la inspiración para desarrollar una empatía y conocimiento profundo de las personas que nos rodean.

Finalmente y para no hacer esto más largo que la espera de la quincena, queremos reafirmar la importancia de concientizarnos sobre lo ignorantes que somos del mundo. No sentirnos orgullosos por lo poco que ya sabemos sino curiosos por lo mucho que nos queda por descubrir. ¡Que la ignorancia los inspire queridos lectores!

Sobre El Autor

Me llamo Diego Bear Nuño, tengo 24 años, 3 perros y estudié Derecho en la Ibero. Además, cursé 3 veranos de filosofía en la Universidad de Notre Dame, Indiana, y un curso de negociación en la London School of Economics. Actualmente trabajo en un despacho de abogados financieros.

Artículos Relacionados