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Saber Escuchar, El Mejor Regalo

 

Suele pasar, que precisamente el día que quizás andamos ocupados, o no tenemos ganas, alguien cercano a nosotros nos comienza a hablar de sus problemas, y parece no parar, sigue y sigue, y nosotros sin saber que contestarle. ¿Qué hacemos? ¿Cómo lo ayudo?

Una vez alguien me dijo: “Si alguien acude a ti, para platicar de sus problemas, escúchalo, pues él lo necesita en ese momento”. Realmente no fue algo que entendí en su totalidad, yo solo decía: bueno, si la persona lo necesita pues adelante. Pero no entendía el tras fondo de esto, y el regalo divino que es, el saber escuchar a alguien.

Si alguien acude a ti, sea o no el mejor momento para ti, piensa esto: Esa persona está confiándote algo íntimo, si por alguna razón se quebró o abrió en ese instante contigo, le debes respeto. ¿Cómo que respeto? Entendamos que no para todos es fácil expresarse, no todos lloramos y hablamos de nuestros problemas con tanta facilidad, y sea o no el caso, cuando alguien se muestra vulnerable ante ti, esa persona fue valiente, puesto que toma valentía el abrir y exponer nuestras emociones; así que debemos cuidar bien nuestras expresiones, palabras y gestos a la hora de escucharle.

No importa el por qué la persona se abrió contigo, si no aguanto más, o confía en ti; Pero el expresar algo intimo es un regalo muy bonito, puesto que es un vínculo que llego a ti de una u otra forma, y a veces no sabemos el bien que le provocamos con tan solo escuchar.

Es un sentimiento incomodo, cuando alguien te pide consejos y no está a tu alcance dárselos, la intención de ayudarle podrás tenerla, pero quizá los conocimientos no, entonces ¿Qué hacer? Dependiendo del tipo de ayuda que la persona requiera, la opción más responsable es siempre aconsejarle acudir a un profesional, nunca dejarle solo y hacerle saber que siempre tendrán nuestro apoyo.

Hablar, y poder contarle a otra persona tu problema, es el mayor paso hacia un bonito final, es donde aunque no lo sabemos aún, nos estamos acercando a cerrar el ciclo, a sanar la herida. Si fuiste o te toco estar ahí para alguien, ten en cuenta lo bonito y la gran diferencia que pudiste realizar en esa persona; a veces no se necesitan los grandes consejos, ni que hables, tan solo con escuchar y dejar que el otro se desahogue basta.

Aprendamos a escuchar, aprendamos a estar presentes y fomentar la buena acción; porque si todos hiciéramos conciencia de lo fácil que es ayudar, des estresar, y cambiarle el ánimo a los demás, este mundo sería un mundo mejor. Sin duda, un buen escucha, siempre será un buen amigo y un buen amigo, siempre será una gran persona.

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