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Madurar, como las flores

Seguramente te ha pasado que en momentos te sientes estancado, el estrés no te deja dormir, y simplemente parece que tu cabecita no puede parar de pensar y pensar. Como a todos, a veces el tiempo nos abruma, el no saber que nos depara el futuro nos estresa y la incertidumbre nos agobia, ¿Entonces qué hacemos? Debemos dar espacio a nuestro yo interior, de madurar como una flor.

 

¿Cómo una flor? ¿Cómo así? Todo en la vida, cada cosa, cada ser vivo lleva su propio proceso; una flor por mucho que quieras, por más que la riegues, no va a crecer sino hasta que esté lista. Cada retoño tiene su propio ritmo y tiempo, es de ellos que debemos aprender.

 

Una vez que visualizamos como desde un pequeño retoño, puede salir una hermosa flor, nos queda una pregunta: ¿Y cuándo será mi momento? Sin duda, hay miles de cosas que no podemos controlar, y muchas más que quisiéramos poder hacerlo; el enfocar nuestra energía en esas cosas, nos va desgastando día con día y nos quita la atención de las cosas en las que realmente podemos trabajar. Todos tenemos nuestro tiempo y para todos hay un lugar; si bien a veces quisiéramos, que ya se nos diera el trabajo deseado, alcanzar una nueva meta o que cosas más grandes como nuestra sociedad cambiase, no podemos dejar que esto, nos marchite por dentro.

 

Entendiendo que cada quien florece a su tiempo, ¿Cómo le hago para que el ambiente, no marchite mi proceso? Últimamente, tenemos tiempo para todo, cuando te debes graduar, cuando debes trabajar, cuando debes casarte, y esto, parece una carrera de vida, lejos de un disfrute de la misma; no es tarea sencilla el evitar que el medio nos consuma, con sus exigencias y estereotipos, mas sin embargo esta en nosotros el poder cambiarlo, ¿Cómo? Enfocándonos en nosotros.

 

No hay cosa más sagrada y bonita, que el autoconocimiento, pues este nos da la pauta de ser libres, y que con esta libertad llegue la auto realización y felicidad. ¿Pero cómo alejo el mundo externo y me enfoco en mí? Para enfocarnos en nosotros mismos, solo basta ser nosotros mismos, seguro suena muy simple ¿Cierto? pero realmente así lo es. Cuando sientas que necesitas un break de las redes sociales, hazlo; si sientes que quieres probar nuevas actividades, atrévete; si tienes un gusto peculiar o diferente al de la mayoría, disfrútalo. Porque al final del día, son estas pequeñas “diferencias” los que nos hacen únicos, una vez que dejamos de prestar tanta atención a lo que todos quieren que seamos, a lo que pasa en el mundo externo, es cuando comenzamos a conectarnos con nuestro yo interior.

A veces, solo a veces todos necesitamos un break y enfocarnos en nosotros, preguntarnos qué queremos, que nos gusta y soñar mucho. La vida es bastante incierta como para preocuparnos por el mañana, cierto es, planear las cosas es de gran ayuda, pero saturarnos de pensamientos acerca del futuro, tampoco es del todo sano. Date tu tiempo, encuentra tu individualidad, detente y siente, respira y vive, que esta vida es tuya; y así como una flor, cuando llegue tu momento seguro florecerás, a tu manera peculiar y única, pero mientras tanto ¿Qué tal si nos la pasamos bien? ¿Si aprovechamos nuestro entorno? ¿Y si nos consentimos muchísimo? Por qué después de todo, primero nos tenemos a nosotros mismos.

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