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Cómo saber si estoy tomando una buena decisión

Algunas veces tomar una decisión u otra no va a tener ninguna repercusión significativa en el transcurso de nuestra vida, sin embargo otras veces aunque no seamos conscientes de ello un conjunto de pequeñas decisiones pueden marcar grandes diferencias a largo plazo.

Sin casi darnos cuenta  todos los días tomamos muchas decisiones. Decidimos qué vamos a tomar para desayunar, qué transporte vamos a utilizar para ir a la universidad o al trabajo, qué actividades tenemos pendientes de realizar, etc. De hecho, la mayoría de las cosas que nos ocurren en la vida las hemos decidido nosotros.

¡Y esto es una excelente noticia!, ya que significa que a través de nuestras decisiones podemos cambiar y decidir gran parte de nuestro destino.

 

Dreams

 

Hoy vamos a hablarles acerca de cómo tomar decisiones “difíciles”. Pero, ¿qué es una decisión “difícil”? Son decisiones en las que no sabemos cuál de todas las opciones es la mejor (todas tiene cosas buenas y cosas malas, son diferentes, pero no hay objetivamente una opción mejor que otra).

El rumbo de nuestra vida y/o de la vida de personas importantes va a cambiar mucho en función de la opción que elijamos.

Y a pesar de que nos hacemos una idea de cuál sería la opción más acertada, sabemos que si sale mal tendría consecuencias que no nos gustaría asumir.

De acuerdo a la historia previa de una persona, de cómo se hayan formado sus valores y su personalidad, una decisión que para alguien puede resultar muy fácil para otro será muy difícil y viceversa, vamos a poner algunos ejemplos de decisiones que a la mayor parte de las personas nos resultaría difícil tomar:

 

¿Cuál carrera universitaria elijo?

¿Qué quiero ser en la vida?

¿A dónde quiero llegar?

¿Elijo este trabajo o no?

 

Decisión

 

Tenemos dos enemigos al tomar decisiones: evitar la situación y el miedo.

Evitar tomar una decisión la mayoría de las veces suele traer consecuencias poco agradables, como que, cuando no nos quede más remedio que tomarla, muchas opciones ya no estén disponibles; o que en el peor de los casos, nos mantengamos más tiempo del que nos gustaría (o en ocasiones toda la vida) en una situación cómoda, pero que no nos hace felices.

La incertidumbre nos aterra y muchas veces preferimos una cierta infelicidad cómoda que enfrentarnos al libro en blanco de nuestro futuro.

Cuando tenemos que tomar decisiones importantes siempre aparece el factor miedo: miedo a que salga mal, a pasarlo mal, a hacer daño, miedo a lo desconocido, etc. Y no siempre el miedo aparece reconociéndolo tal. Normalmente el miedo suele aparecer mostrando otra cara diferente…

En otras ocasiones decimos “tengo que pensarlo bien” y no por pensar más sobre un tema vamos a tomar una decisión más acertada. La mayoría de las veces que reflexionamos sobre un tema lo hacemos de manera improductiva anticipando consecuencias negativas que probablemente nunca ocurran y sacando a la luz todos nuestros miedos.

En repetidas ocasiones hay muchas más posibilidades de las que se nos pasan por la cabeza y sin embargo solemos limitarnos a barajar dos opciones. No todo es blanco o negro, la mayoría de las veces puede ser gris.

Cuándo nos produce demasiada incertidumbre tomar una decisión, a menudo, buscamos a otra persona que lo haga por nosotros. Sin embargo, esa otra persona tiene valores, creencias, experiencias, etc… diferentes a nosotros y quizás la mejor opción para ella no sea la mejor para nosotros. Además, ¿de verdad quieres que sean los demás los que decidan el curso de tu vida?

 

Woman with laptop

 

Te estarás preguntando y entonces, ¿cómo le hago?, pero no te ahogues en un vaso de agua, cuando tenemos que tomar decisiones difíciles no necesariamente existe una opción que sea mejor que la otra, y por tanto, la estrategia anterior, aunque seguramente nos sirva para esclarecer el panorama, puede quedarse corta. En estos casos, puedes hacerte las siguientes preguntas:

¿Qué es lo que harías si no tuvieras miedo?

No estoy diciendo que lo hagas, el miedo sirve para protegernos y si no tuviéramos miedo lo más probable es que ya estuviéramos muertos. Pero probablemente reflexionar acerca de lo que harías si el miedo no estuviera presente puede ayudarte a ver en qué dirección está la opción más adecuada.

¿Cuáles son tus valores?

La decisión que tomes debe estar alineada con tus valores ya que si no, lo más probable es que no te haga feliz.

¿Qué es lo peor que te puede pasar?

Si, ponte en lo peor que te pueda pasar y recrearte en ello. ¿Sería tan horrible?, ¿sería para siempre o solo implicaría un bache malo?, ¿crees que podrías superarlo?, ¿sobrevivirías?, ¿le ha pasado a alguien antes que a ti?, y ¿ha sobrevivido?

Escucha a tu intuición. Si esperas a estar 100% seguro lo más probable es que nunca hagas nada. En la vida no hay nada 100% seguro y sí, siempre existe posibilidad de que te equivoques, pero recuerda que eres humano y que no eres perfecto así que no te quites tu derecho a equivocarte.

¡Ahora es tu turno!

 

Your turn

 

¿Has tenido que tomar alguna decisión que te resulte muy complicada?, ¿cómo lo has hecho? ¡Cuéntamelo en los comentarios!

 

 

Colaboración de Yesenia Félix

 

Soy Yessi, apasionada de la moda y el lifestyle. Positiva hasta la médula, me encanta ver a la gente feliz y siempre sonreír. Si quieres conocer más de lo que hago visita mis páginas:

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