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Cómo broncearse y lograr el tono perfecto

Llega la época de vacaciones y lo primero que queremos hacer es correr a la playa y ponernos nuestro bikini para lucir espectaculares, por eso te damos estos sencillos consejos para lucir un bronceado estupendo y que además se prolongue.

Como todo proceso, tomar el sol no es solamente llegar a la playa, ponernos el traje de baño y tirarnos en el asoleadero hasta pasar de un tono pálido a uno obscuro. Más bien, debemos prepararnos con anticipación para obtener la tonalidad deseada y que ésta se prolongue por más tiempo, en lugar de jugar con nuestra salud exponiéndonos a los rayos del sol sin las debidas precauciones.

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¿Qué tono se puede obtener?

El bronceado que logremos durante nuestras vacaciones va a depender totalmente del tono de piel que tengamos. Nunca será el mismo resultado el de una mujer muy blanca al de una trigueña o morena, por lo que debemos tener conciencia de que por más sol que se tome, si tenemos piel blanca, se alcanzará un ligero dorado y se deberán extremar precauciones antes de la exposición al sol. En cambio si el tono es trigueño o moreno claro, el dorado será seguro. Las personas de piel más oscura también deberán cuidarse pues su tono puede llegar a oscurecerse más de lo deseado.

Además, cuando se cambia radicalmente de tono de piel, es posible que no se logre el efecto deseado, sino que por el contrario, nuestro rostro y cuerpo se verán de diferentes tonalidades, lo cual no es muy atractivo que digamos.

Podemos hacer pruebas todas las noches de qué tan bronceadas hemos quedado si retiramos una parte de la ropa en las áreas que tapó el traje de baño y lo comparamos con el resto del cuerpo. Así sabremos si nos falta un poco o mejor buscamos una sombra.

Antes de exponernos al sol

Es muy recomendable tener una piel sana, para lo cual será necesario exfoliarla uno o dos días antes de las vacaciones y mantenerla siempre bien hidratada. Estos dos pasos nos permitirán tener la piel suave, sin células muertas, y con una textura uniforme para que los rayos penetren por igual en cada centímetro de piel. De lo contrario, la piel se verá más rígida y seca y como consecuencia, en lugar de obtener una apariencia envidiable, estaremos sumando años.

Una mezcla hecha con media taza  de aceite de oliva más dos cucharadas de azúcar será un buen exfoliante. Si usamos una crema con colágeno, la hidratación de la piel será mejor y evitaremos descarapelarnos.

Consumir alimentos sanos

Con sol o sin él, lo mejor que podemos hacer para nuestra salud es consumir alimentos sanos. Si éstos, además contienen carotenoides, como es el caso de las zanahorias, el pimiento rojo, acelgas, tomates, lechugas, sandías, arándanos, frambuesas, granadas, papaya y fresas, entre otros; aminoácidos como los lácteos; vitamina E contenida en las semillas de girasol y vitamina B6 que se encuentra en el pescado y algunos cereales; el tono de la piel se ira tornando dorado y cuando tomemos el sol lograremos el tono perfecto.

Jugo de frutas para conseguir un bronceado espectacular

Beber diariamente, durante dos semanas, un delicioso jugo hecho en la licuadora con una zanahoria, el jugo de una naranja, una taza de mango y un durazno sin semilla, nos ayudará a obtener un lindo bronceado.

Al sol hay que tratarlo con respeto

Por lo que los horarios para asolearnos deben ser antes de las 11 a.m. y después de las 4 p.m., horas en las que el sol no está en lo más alto y aunque pensemos que esa resolana no servirá de mucho, después de unos cuantos días de exposición, veremos los resultados.

Bloqueador solar antes que otra cosa

Media hora antes de salir a tomar los rayos del sol, se debe aplicar una capa gruesa de bloqueador solar que proteja de los rayos UV. Existen diferentes tipos de protección y se deberá elegir el más adecuado a nuestro tono de piel. Cada dos horas o antes si nos mojamos, se deberá repetir la aplicación de este producto.

Cómo tomar el sol

Lo más conveniente es girar nuestro cuerpo cada 10 minutos para que el sol llegue a todas las áreas en misma cantidad, así, el bronceado quedará parejo. Además, es bueno tomar agua en abundancia para evitar la deshidratación de la piel.

Al terminar de asolearnos, resulta muy reconfortante darnos un baño con agua templada para refrescarnos y sentirnos hidratadas.

Una de las bondades de tomar el sol es que nos ayuda a la producción de vitamina D que ayuda a la formación y buen mantenimiento de los huesos.

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