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El primer día de clases de tu hijo

Quizá tengas un nudo en la garganta e incluso, se te haya salido una que otra lagrimita solo de pensar que tu bebé irá a la escuelita.

Sin importar si fueron algunas semanas o varios meses, nadie dice que vaya a ser fácil que tu crío deje la casa y comience su rutina fuera del hogar.

Este cambio de etapa pareciera ser algo dramático tanto para la mamá y el papá, como para su pequeño retoño, como si nadie se librara de la tragedia.

Fred Rogers, autor de El Libro de la paternidad responsable, explica que existen muchas razones por las que es duro para los padres separarse de los pequeños, y que incluso, resulta difícil adivinar para quién es más problemático decir adiós, por lo que comparte algunos consejos para aligerar esta situación:

¿Qué te preocupa?: Si le dices a las maestras que estarán a cargo del cuidado de tu hijo tus preocupaciones e inquietudes, además de que podrás ayudarlas a que conozcan a tu retoño de manera más rápida, sus gustos y preferencias, podrás asegurarte que no quede ni un cabo suelto en lo que respecta a su bienestar.

Sonríe: Si tu hijo ve que sus padres están contentos y cuando llegan a la escuela saludan a las maestras y a los demás pequeñuelos, verá que no hay problema alguno con el sitio, y por el contrario es un sitio de confianza que tiene un ambiente agradable.

Explícale las razones: Si es bebé de brazos o ya camina, por igual necesita saber el motivo de su estancia, así como los horarios y que tenga claro que no es un abandono, tan sólo un espacio de tiempo en el que cada uno hará sus actividades para verse más tarde.

¡Dile que lo amas! Es importante que sepa que lo quieres y que esperas que el tiempo que esté ahí sea maravilloso para él, con juegos, cantos y convivencia con otros peques de su edad.

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Foto: Flickr

Antes del primer día

Hay algunas acciones que vale la pena hacer, previo al ingreso a la escuelita con el fin de que estés tranquila sobre las condiciones en las que estará tu hijo, por ejemplo visitar y hacer un recorrido por las instalaciones, preguntar todo lo que te inquieta respecto a seguridad, limpieza del sitio, higiene de los niños, alimentos, horarios, servicios de enfermería, reglamento, entre otros, para que tengas toda la información sobre el lugar.

Si tu pequeño ya camina, será importante que hagas el recorrido con él para que se familiarice, sepa que tú conoces el sitio, y que en ese cambio estás a su lado. Si de tu mano conoce los espacios, los baños, la cocina, el patio, verá que hay muchas similitudes con su casa, por lo que la llegada a ese nuevo sitio será más agradable.

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Foto: Flickr

Algunas guarderías piden la asistencia de alguno de los padres para el periodo de adaptación de los niños, el cual consiste en estar juntos por periodos de tiempo que las maestras marcan, de menos a más horas diarias con el fin de que no sea repentino el hecho que el bebé se quede sin alguien conocido cerca de él, así como conozca el ambiente y los nuevos horarios de manera paulatina. Además, pregunta si es posible que lleve consigo una franela o mantita que sea de su agrado, incluso, algún juguete que a él le reconforte para que esos primeros días tenga algo de su hogar con él.

No todos los niños tardan lo mismo en la adaptación, así que hay que asumir el proceso con tranquilidad y paciencia, y en ese lapso está toda la familia involucrada por lo que es recomendable informes a los familiares más allegados y con quienes convive sobre esta situación, para que estén al tanto y sean comprensivos con algunos posibles cambios en el estado de ánimo del pequeño.

Conchita Becerril
Colaboración de Fundación Teletón México
“Sé responsable de tu destino”
[email protected]

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