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SUMMER BLUES

El verano se terminó; pero esto no significa el final de tu diversión ni la de tu buen humor

Foto: Shutterstock

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Te decimos cómo incorporarte a tus actividades habituales sin perder (tu sonrisa) en el intento.

Es normal

Salirse de la rigidez de la rutina siempre resulta un acto placentero; a menos que seas una persona súper cuadrada con sus horarios y actividades. Para todos los demás, el simple hecho de olvidarse del reloj, del tráfico y de la oficina, resulta el momento ideal. De ahí que, retomar las actividades escolares o laborales, sea un proceso complicado; aunque nada que no se resuelva en un par de días.

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Nube pasajera

Es común que los primeros días se experimenten sensaciones de intranquilidad, mal humor o ligera tristeza. Inclusive, en algunas ocasiones, ¡las personas se sienten aun más cansadas que antes de las vacaciones! Evita que estos síntomas influyan de más en tu estado de ánimo. Recompénsate con atividades positivas.

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Date tu tiempo

Obviamente, quieres aprovechar hasta el último minuto del periodo vacacional; sin embargo, si te incorporas de manera inmediata a tus actividades, no permitirás que tu cuerpo asimile los cambios, lo que repercutirá en una más lenta adaptación a la rutina. De ser posible, date unos días libres para mentalizarte y organizarte.

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Duerme a tus horas

Normalmente, durante las vacaciones, despertamos y dormimos en horas muy distintas a las habituales, esto se traduce en un falta de balance tanto en los periodos de sueño, como en los del consumo de alimentos. Retoma tus horarios, establece tiempos y, poco a poco, volverás a estar al día.

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Jerarquiza tus actividades

Antes de actuar, hay que pensar. En una hoja en blanco, anota tres columnas. En la primera, pon tus obligaciones laborales; en la segunda, tus obligaciones personales y en la tercera, actividades de ocio. Haz un balance de tus pendiententes para avanzar de forma equilibrada, sin descuidar ningún aspecto importante de tu vida.

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Mentalízate

Si crees que las vacaciones son completamente opuestas a las vacaciones, no tardarás en idealizar tus periodos de asueto y odiar tu día a día. Encuentra motivos de placer y descanso en tu entorno cotidiano: practica un deporte, sal a caminar o anda en bici… activa tu cuerpo y tu mente con actividades, pensamientos y recuerdos positivos.

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Ponte metas realistas

Con seguridad, los primeros días, la columna de pendientes, correos por responder o tareas que atender es enorme. Haz de tu agenda tu mejor amiga, establece qué tienes que hacer y cuándo necesitas terminarlo. Aunque parezca que todo es para hoy, siempre hay algo que puedas dejar para mañana (con excepción de tu  propia felicidad).

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Retoma tu dieta

Helados, pizzas, hamburguesas, pasteles… el periodo vacacional se presta para disfrutar de grandes comilonas. Así, aunque antes de las vacaciones estuvieras en tu peso ideal, probablemente al terminarlas, cuentes con algunos kilos extras. Retoma tus horarios de comidas, considerando colaciones. También ingiere dos litros de agua simple.

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En forma

Practicar una actividad física no sólo ejercita tu cuerpo, también ayuda a poner en forma tus ideas, mejorar tu salud mental y reducir el estrés. No necesitas dedicar varias horas al día, caminar por unos minutos, optar por transportarte en bicicleta o descargar alguna app que funcione como entrenador será más que suficiente. Verte bien te ayudará a sentirte bien.

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Actitud positiva

Tener una actitud positiva ante la vida es benéfico hasta para tu salud, reduce tus niveles de estrés y te permite tener una mejor respuesta ante situaciones adversas. Aunque es común que tengamos pensamientos críticos o negativos de vez en cuando, seamos sinceros, a nadie le gusta rodearse de gente pesimista.

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